Tomar la decisión de acudir a terapia es, en ocasiones, un paso complicado. Supone enfrentarnos a nuestros miedos, a muchas dudas y a un conjunto de ideas que no sabemos cómo ordenar. Reflexionar sobre esta decisión nos invita a aterrizar y colocar nuestro caos interno.Cuando todos estos miedos se trasladan a cuestiones relacionadas con nuestros hijos, esa incertidumbre se intensifica: ¿Y si me equivoco? ¿Y si no funciona? ¿Y si no puedo ayudarle como me gustaría? Toda esta incertidumbre es fruto del amor que sentimos hacia ellos, y eso se traduce en cuidado y protección.En este camino, es posible que probemos diferentes enfoques terapéuticos, hasta dar con aquel que mejor se ajuste a nuestras necesidades y a las de nuestros hijos. Uno de estos enfoques es la terapia asistida con caballos, a través de la cual podemos descubrir nuevas formas de comprender a los más pequeños, ayudarles, acompañarles y sostenerles en su proceso de crecimiento.
Aspectos a tener en cuenta a la hora de iniciar terapia asistida con caballos
La evidencia científica menciona que algunos indicadores que podemos tener en cuenta a la hora de iniciar terapia asistida con caballos con los más pequeños son:- Amor por la naturaleza y los animales.
- Dificultades en regulación emocional.
- Problemas de autoestima.
- Baja motivación y resistencia al cambio.
- Dificultades a nivel social.
- Escasa respuesta a terapias tradicionales.
- Dificultad para establecer vínculos emocionales.
- Elevada sensibilidad emocional.
- Dificultad en funciones ejecutivas (atención, memoria, flexibilidad cognitiva).
- Discapacidad neuromotora.
Beneficios de la terapia asistida con caballos
Desarrollo emocional – La terapia asistida con caballos fomenta la autoestima y confianza gracias al cuidado del caballo y el vínculo que se genera con él. Además, el caballo actúa como espejo emocional, lo que permite entender y gestionar emociones propias y trabajar la empatía.Reducción de síntomas relacionados con estrés y ansiedad – El contacto con el caballo transmite paz y tranquilidad, lo que ayuda a mejorar y regular la activación corporal.Fomento de la socialización – La interacción con el caballo promueve la creación de lazos y vínculos afectivos, hecho que puede extrapolarse a interacción social con los iguales. Además, mejora la comunicación no verbal, ya que los niños aprenden a leer e interpretar las señales del caballo, algo muy valioso en las relaciones interpersonales.Mejora de habilidades motoras – Con ayuda del caballo, los más pequeños trabajan coordinación y equilibrio y aumentan su fuerza y tono muscular, especialmente los músculos de las piernas, espalda y tronco.Fortalecimiento de funciones ejecutivas, como atención, concentración y resolución de problemas – El contacto con el caballo ayuda a mantener la atención y manejar situaciones imprevistas, lo que a su vez mejora la flexibilidad cognitiva.Conclusión
Iniciar terapia no siempre es sencillo. Implica ajustar nuestras expectativas y exponernos a nuestro malestar, con el objetivo de sanar y avanzar. Cuando buscamos iniciar este proceso con nuestros hijos, los miedos se acentúan, aunque esta emoción es solo un síntoma de preocupación, amor y cuidado.La terapia asistida con caballos es un enfoque de la psicología que permite a los más pequeños aumentar su motivación y trabajar aspectos emocionales, cognitivos y físicos en la naturaleza y con ayuda de un coterapeuta muy especial: el caballo.María Fernández Diestro
Psicóloga Sanitaria
Col.; M-34876



