Impactos de las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA)
Para hablar sobre Intervenciones Asistidas con Animales (IAA), necesariamente debemos explicar de qué se tratan.
Son intervenciones con objetivos terapéuticos, educativos y/o lúdicos que aprovechan ese vínculo natural que tenemos los seres humanos con los animales, para motivar la participación de las personas involucradas dentro de una actividad previamente diseñada. Pueden realizarse con distintos animales, siendo los más comunes, los perros y los caballos, aunque encontraremos variedad de especímenes que, en un contexto de respeto y bienestar animal, facilitan la consecución de los objetivos propuestos.
En este espacio, nos dedicaremos a mencionar algunos de los impactos que como expertas y técnicas en IAA, hemos presenciado en intervenciones asistidas con perros de apoyo (IAP).
Imaginaros un escenario donde se plantea el desarrollo de una actividad individual o grupal, en que a los facilitadores los acompaña un perro. De entrada, se percibe un cambio en la rutina, en lo cotidiano. Ese cambio implícitamente consigue llamar la atención de las personas. ¿Qué hace un perro en una residencia?, ¿En un instituto educativo?, ¿en un hospital?, ¿un consultorio?
Motivación y atención
Las IAP pueden fomentar la motivación y el compromiso de los receptores, porque es una experiencia atractiva, diferente y que, gracias a la mediación del perro, puede ser menos intimidante.
Es frecuente que en nuestro tránsito con los perros a través de los distintos espacios mencionados, donde encontramos a nuestro paso, público en general (personal, residentes, alumnos, pacientes, familiares y visitantes), se nos acerquen a preguntarnos por los animales, se sorprendan, intenten tocarlos y acariciarlos ante su reacción amigable. También ocurre, claro está, aunque es mucho menos frecuente, que algunas personas muestren rechazo o incluso temor. Lo claro es que, desde nuestra llegada al lugar, hasta que conseguimos ingresar al espacio donde, finalmente, realizaremos la intervención, nuestra presencia genera curiosidad, interés y atención.
La presencia del perro suele motivar a los receptores de la intervención (RI). Se convierte en un motor que los impulsa a asistir y a participar en las sesiones.
Espacios de bienestar
La presencia del perro y la dirección profesional de una sana interacción con el animal generalmente suscita sentimientos de seguridad, confianza y tranquilidad, disminuyendo el estrés entre los receptores de la intervención.
“El perro no te juzga”, es una frase recurrente entre las conversaciones de quienes trabajamos en el ámbito de las IAA y es una realidad cuyos efectos vemos diariamente en nuestra labor. Con la presencia de los animales, se generan espacios de confianza donde los receptores interactúan con el perro, sintiéndose libres de expresar sus emociones y de participar.
Comunicación y apertura
El perro se convierte en un puente para la interacción social y la comunicación, promoviendo las habilidades sociales de los participantes.
Es así como nos encontramos con casos donde personas que se caracterizan por hablar muy poco o evitar el contacto con los demás, tienden a ser más comunicativos y participativos durante las sesiones.
Regulación emocional
En una intervención asistida con perros de apoyo, se promueve la identificación, expresión y gestión emocional.
¿Los perros sienten?, ¿cómo se expresan los perros?, ¿qué hace feliz a un perro o qué le produce miedo?, ¿cómo gestiona este perro la ansiedad? Resolver este tipo de interrogantes, así como participar en actividades relacionadas con las habilidades emocionales, donde el perro también está presente, ejemplifican cómo pueden impactar este tipo de intervenciones en la regulación de las emociones.
Adherencia al proceso
Con la IAP además de motivar la participación de los receptores, se incide en su implicación y permanencia.
Un objetivo latente dentro de todo proceso terapéutico, educativo o lúdico es intentar que las personas que participan en él, no solo permanezcan durante su desarrollo, sino que logren adherirse. Lograr un compromiso de los receptores con el proceso en el que están participando es un logro muy potente para los procesos y programas. Desde las IAP, presenciamos con frecuencia, cómo se fortalece esa adherencia de los usuarios.
Estos y otros efectos positivos que hemos presenciado en intervenciones asistidas con perros de apoyo, nos permiten hablar de sus beneficios y versatilidad a la hora de trabajar con distintos grupos de personas. Lo que contribuye, entre otras cosas, a que las IAP sean una valiosa estrategia complementaria para potenciar los efectos de la terapia tradicional.
Sandra Mendoza
Experto y Técnico en IAA
ICANhelp


