El papel del caballo como el corazón y el alma del proceso terapéutico.
Cuando tienes la suerte de poder unir tus dos pasiones, los caballos y la psicología, la vida empieza a sonar mucho mejor. Por eso, hoy me gustaría hablaros de una forma de psicoterapia experiencial en la que el caballo tiene un papel principal y fundamental en la búsqueda del bienestar emocional, social y cognitivo de las personas: la psicoterapia asistida con caballos (PAC). Su principal objetivo es facilitar la exploración emocional y conductual del individuo con la ayuda de un coterapeuta muy especial cuyas características físicas, unidas a su naturaleza psicoafectiva, lo convierten en un ayudante muy valioso y poderoso.
Características físicas terapéuticas del caballo:
Movimiento tridimensional y rítmico: el movimiento que realiza el caballo con sólo caminar provoca una mejora en el equilibrio, la coordinación, el tono muscular y la conciencia de la posición de nuestro propio cuerpo. Además, el hecho de que este movimiento sea rítmico y constante ayuda a regular nuestra frecuencia cardiaca y respiratoria, provocando sensación de calma y bienestar.
Transmisión de su temperatura corporal: la temperatura corporal de nuestro compañero de cuatro patas oscila entre 38º y 38,8º, la cual se transmite al individuo, permitiendo una mayor relajación muscular y aumento de la circulación sanguínea.
Características psicológicas y relacionales del caballo:
Fomento de la responsabilidad y la empatía: al inicio de las sesiones, llevamos a cabo un ritual de cuidado que incluye cepillado, preparación de premios y alimentos, ensillado y preparación, lo que permite fomentar el sentido de la responsabilidad, la importancia de las rutinas y la empatía hacia las necesidades y el bienestar de los demás.
Capacidad para establecer vínculos: los caballos son animales capaces de generar vínculos afectivos con los humanos. Esto genera un apoyo emocional y una gran conexión con las personas, lo que se traduce en un vínculo sanador, especialmente para aquellos que han sufrido rechazo social o dificultades en esta área.
Espejo emocional: el caballo es un animal extremadamente sensible a su entorno y a las señales que recibe tanto de otros animales como de los humanos, lo que les permite percibir con facilidad si nuestro lenguaje corporal coincide con nuestro estado emocional. Esto nos permite también fomentar el vínculo y ver sus comportamientos reflejados en nosotros mismos.
Comunicación no verbal: el mero hecho de acercarnos al caballo, tocarle e interpretar sus señales corporales (posición de las orejas, postura, respiración) fomenta el desarrollo de la capacidad de comunicarnos más allá de las palabras.
Al margen de las características físicas y psicológicas que el caballo posee y que nos ayudan a alcanzar muchos de los objetivos terapéuticos propuestos en terapia, no podemos olvidar que, ante todo, el caballo es un animal, por lo que es imprescindible no descuidar su bienestar integral. Todas las interacciones que llevamos a cabo con el caballo son basadas siempre en el respeto y procurando que el animal también se sienta seguro y cómodo. Por eso, es de vital importancia que dentro de la PAC el profesional que lleve a cabo la intervención posea conocimientos de la etología equina, para poder interpretar sus señales y velar por su bienestar.
Conclusión:
Los caballos son animales excepcionales, que reaccionan de forma honesta y sin juicios ante nuestras emociones y comportamientos. Nos ofrecen una relación basada en la aceptación incondicional, algo muy valioso tanto dentro como fuera de terapia. Además, el entorno en el que se desarrolla la terapia aporta paz, tranquilidad y fomenta la motivación y el vínculo dentro del proceso terapéutico.
María Fernández Diestro.
Psicóloga Sanitaria Col.; M- 34876.


