A mediados del pasado mes de octubre tuve la suerte de estar presente en el VI Congreso Ibérico de Terapia Familiar, celebrado en Oporto del 16 al 18 de octubre de 2025. Uno de los temas que resonó con fuerza fue el abordaje de la fratría (el subsistema relacional entre hermanos) como un espacio terapéutico de gran riqueza y complejidad. En algunas de las ponencias que acudí pude descubrir la cantidad de reflexiones profundas sobre cómo los vínculos fraternos pueden ser clave en los procesos de cambio y sanación en la familia.
¿Qué es la fratría?
La fratría, desde la psicología sistémica, se refiere al conjunto de relaciones entre hermanos dentro del sistema familiar. No se limita a la convivencia o al parentesco biológico, sino que abarca las emociones, roles, lealtades, rivalidades, secretos y mitos familiares que se entretejen entre ellos a lo largo del ciclo vital.
Este subsistema ha sido tradicionalmente menos explorado en terapia familiar, donde el foco suele centrarse en la díada parental o conyugal. Sin embargo, como señala Bani Maya Morodo en su obra “Intervención con la fratría en terapia sistémica. Entre lazos y nudos”, la fratría es un espacio relacional que moviliza afectos profundos y narrativas compartidas, y que puede ofrecer claves valiosas para la comprensión del conflicto y la transformación terapéutica
La fratría como recurso terapéutico
- Ampliar la mirada sistémica: Los hermanos aportan perspectivas únicas sobre la historia familiar, los roles asignados y las dinámicas de poder.
- Desvelar narrativas míticas: A través del diálogo fraterno, emergen relatos que han estructurado la identidad familiar y que pueden ser resignificados.
- Activar emociones complejas: Celos, lealtades invisibles, duelos compartidos, silencios y pactos no dichos pueden salir a la luz y ser trabajados.
- Fomentar la coautoría del cambio: Cada hermano puede convertirse en agente activo de transformación, reconociendo su lugar en la historia común y en la evolución del sistema familiar.
Desafíos y oportunidades en la intervención
El trabajo con la fratría requiere delicadeza, escucha activa y sensibilidad clínica. No todos los hermanos están dispuestos a participar, y no todas las familias están preparadas para abrir ese espacio. Sin embargo, cuando se logra, el potencial terapéutico es enorme:
- Se pueden reparar vínculos rotos, especialmente en casos de duelos, separaciones o conflictos prolongados.
- Se facilita la reconstrucción de la identidad familiar, integrando las voces de todos los miembros.
- Se promueve la solidaridad fraterna, como fuerza resiliente frente a las adversidades.
Reflexiones desde el Congreso de Oporto
Durante el Congreso, se destacó cómo la fratría puede ser un espacio de creatividad terapéutica, especialmente en contextos multiculturales, familias reconstituidas o situaciones de trauma. Se compartieron experiencias clínicas donde la inclusión de hermanos en la terapia permitió desbloquear procesos estancados y generar nuevas narrativas de pertenencia y reparación.
Desde mi experiencia, considero que es muy valioso reconocer el valor de la fratría como subsistema relacional. Por ese motivo, siempre invito a las familias a explorar estos vínculos, no solo como fuente de conflicto, sino como canal de apoyo, identidad y transformación. La terapia sistémica nos permite mirar más allá de lo evidente, y en los lazos entre hermanos encontramos una riqueza emocional que merece ser escuchada.
Vanesa Delgado
Psicóloga Sanitaria Col.: M-19622


